Por qué odio la democracia

By 624

El que para Platón fuera el 3er peor sistema de gobierno, en mi ranking arrasa en el nº 1 a mucha distancia de cualquier otro. Y no sólo porque en sí me parezca una mierda, sino por las consecuencias catastróficas que tiene en la sociedad en la que vivo. Me explico.

Ya dijo Marx que toda la superestructura social dependía de la infraestructura. No sólo salta a la vista sino que, además, se observan otras relaciones dentro de la misma superestructura, a saber, la filosofía o ideología general de una población en base a las formas políticas y jurídicas del Estado. Así, en un período de feudalismo era impensable que toda opinión contara lo mismo. Y vino la democracia a repartir sufragio y a que todo gusto valiera, que para gustos colores, cada uno pensamos una cosa, todo es relativo, etc.

¿Qué es la democracia? Todas las opiniones valen lo mismo, pero, amigo, si tu opinión es la más extendida, tienes razón, y puedes mandar sobre los que tengan opiniones minoritarias. Las ideas que merecen el poder no son las más justas, apropiadas, buenas: son las más respaldadas por personas. La democracia se basa en una pura falacia. Y aunque todos fuéramos doctos en el abanico de las ciencias y artes, ahí seguiría la falacia.

En realidad, la frase “todo es relativo” es una contradicción en sí misma, ya que es absoluta. Si todo es relativo, se puede tener una opinión que contradiga ese relativismo: todo puede ser absoluto y relativo a la vez. El huevo dentro de la gallina. O al revés. ¿Digo que existe una verdad absoluta? Pues no, aunque no soy capaz de negarlo. Si no todo es relativo, algo es absoluto. Hay algo que es verdad para todos. ¿Qué es? No lo sé yo, pero sé que la razón es la única forma de descubrir la verdad, y la mentira.

Así que la democracia da el mismo poder al que conoce la verdad que al que sólo conoce la mentira. En un país como éste, que es una invención y donde la inmensa mayoría de su población vive engañada sin conocer su propia historia (incluso la más reciente), la democracia es algo peligroso. Y digo democracia por hacer una generalización incorrecta, porque en España no hay democracia. Y no es que sea “mi gusto”, “para mí”, “según mi opinión”, es que la ciencia política y un mínimo conocimiento de las estructuras políticas españolas permiten demostrarlo.

Un argumento ad hominem es aquel que intenta tachar de incorrectas, falsas o inadecuadas las opiniones o argumentos de otro atacando a esta persona o colectivo, sin centrarse en si verdaderamente el argumento dado era válido y lógico. Está a la orden del día y es una de las falacias más recurridas. Hace unos meses, el presidente del gobierno no-democrático del estado “español” por el Partido no-Socialista, decía que la opinión de los jóvenes catalanes que habían quemado una foto del rey, que su postura ante la monarquía, no podía tenerse en cuenta, porque eran “radicales”. Cuando uno es un radical (que radical viene de raíz, luego cualquier ideología que ataque a las bases del sistema es radical: como lo fuera en su momento el fundador del PSOE, o el propio Zapatero durante el período dictatorial del régimen franquista extendido hasta nuestros días), su opinión no cuenta, esté bien o mal argumentada. Claro que si uno es un demócrata de bien, defensor de Juan Carlos I, de la democracia liberal, del capitalismo y de todas las demás mierdas entre las que vivimos, su opinión valdrá, por supuesto. Y no hará falta una base sólida para defenderla, que la fuerza moral de esos hombres todo lo empapa.

Por eso odio la democracia, porque cualquiera puede decir la barbaridad que sea sin necesidad de respaldarla con argumentos, igual que uno puede votar a quien quiera sin dar explicaciones, sin conocer siquiera las bases ideológicas de su partido, su historia o del país entero. Porque la cultura, al convertirse en una cuestión de gustos, queda a voluntad de las masas desinformadas. O sobreinformadas. Es otro punto a tratar: las tecnologías han provocado una proliferación masiva de información desde todos los ángulos. Así, en la débil personalidad del ser humano miedoso sólo se crea escepticismo (hay tantas versiones y opiniones que yo no me creo nada) y falta de sensibilidad (como la información es tan engañosa, la noticia sobre un genocidio no me produce gran conmoción). Porque tengo que aguantar que catetos me digan lo que tengo que hacer, que una bestia descerebrada dirija centros educativos, empresas, países. Y que luego la gente, en la calle, los mandados y puteados por toda la jerarquía oligofrénica, no sean nada mejores. Menos mal que opiniones hay de todo tipo, porque poder, sólo hay uno.

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4 comentarios para “Por qué odio la democracia”

  1. Eduardo Dice:

    veo que consideras que tu voto tendría que valer el doble que el del resto. Yo sin embargo pienso que a todos los que odiáis tanto la democracia no había que dejaros votar

    • 624 Dice:

      Mira qué suerte, que me vienes a corroborar justamente lo que digo, Eduardo! Has venido a decir una chorrada bien gorda a mi blog, muy bien, pero te digo: podrías habértelo ahorrado, la mentada gilipollez. Podrías haber ido a la tele, colega, que allí por lo menos te habrían pagado, y vista tu habilidad, mucho. Pero no, tenías que venir al último rincón de la red a pedir una pensión por subnormalidad profunda. Pues perfecto, empecemos, aunque yo te la doy de entrada.

      Primero, comprendo que dada tu escasa capacidad para interpretar siquiera para qué sirve un “clinex” (no me digas para sonarse) te haya hecho CREER entender, o tienes el Síndrome de Rowling y directamente te lo has inventado, que yo he dicho algo parecido a que merezco “el doble” de valor para mi voto que para el del resto. Te invito a citar, de mi artículo, la frase en que digo eso. Ah, y te recuerdo, por si te vas a confundir, que yo también puedo leerlo, así que no te lo vuelvas a inventar, ¿eh? Qué majo.

      Y último, el Omega: tú eres tan buen demócrata, un cuidadano de tanta integridad moral, que me quitarías mi voto. Pues gracias, gracias por darme la razón: ahí es donde a ti y a los tuyos se os ve el plumero. La democracia es un sistema justo, igualitario, sí, rebosante de derechos… pero al que no nos gusta como piensa, pues oye, le quitamos el derecho a voto. Ese es el talante democrático, ser un hipócrita. No te molestes en contestar, aunque igual confías en que tu ridículo no sea muy sonado. Bueno, tú eres capaz de todo.

      P.S.: Por cierto, tu blog es una basura. Sólo he visto 3 posts y se me ha ido la mano sola para no volver a leerte. ¿Todos los catalanes y vascos son independentistas, todos los que van a ver el partido son catalanes y vascos? Te recuerdo que se juega en Valencia y, no sé, igual a algún valenciano le da por pasarse a ver el partido. O capaz que es un indepe camuflado. En fin, sigue así, que tal y como está el periodismo, tú la crisis no la vas a sufrir.

  2. Juanchoh Dice:

    La democracia es un sueño, una utopía, como lo es el comunismo para los socialistas. El sufragio universal se ideó porque, en principio, se creyó que la voluntad popular era la adecuada para la sociedad. Como bien apuntas, la mayoría de las ocasiones los electos son nocivos para la misma nación, y el Estado se convierte en una mosntruosidad.

    Recuerdo también una frase de Winston Churchill: “la democracia es el menos peor de los regímenes políticos”. Ello no lo califica de bueno, tampoco.

    Jeje, me da risa la cantidad de veces que me he matado la cabeza tratando de idear un sistema que realmente funcione, y también me río de mí mismo al ver lo inútil que resulta mi esfuerzo. ¿Qué podría ser? ¿Un gobierno de sabios? ¿Sociedad acéfala? Quisiera pensar que algún día demos con la respuesta.

    Me agrada mucho tu estilo, y con tu permiso te leeré más.

    Un saludo.

  3. Eduardo Dice:

    Bueno perdona hombre no te pongas así.

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