Purificación y alegría estética: Viscoelasticidad del grano o espinilla

Enero 21, 2009 por aidont

El Espinario

Cuando uno se aventura a tratar la teoría de la espinilla, del grano, del forúnculo, ha de tener la noción siempre de estar inmiscuyéndose en un tema forzosamente polémico, provocador, motivo frecuente entre las élites intelectuales, pertenecientes a cualquiera de las ideologías, de rencillas verbales y físicas, y, al mismo tiempo, en el delicioso mundo de la mecánica de medios continuos. Por tanto, huiremos en este artículo de sus interpretaciones más “literales” y fundamentalmente católicas, ya que resulta especialmente desolador comprobar como predomina en los sabios y profetas ultrairracionalistas de la televisión y revistas de divulgación la tendencia al ateísmo , más que a la sexualización, a la hora de dar un puñetazo.

La mecánica de sólidos deformables habla de conceptos como elasticidad o plasticidad, es decir, de vocablos táctiles y románticos en extremo, de un nutrido PIB, del que solo extraeremos su sentido puramente literario. Introducimos como ente independiente en el espacio y, sobretodo, en el tiempo la figura de la espinilla elástica y ultraplástica, otorgándole así la trascendencia necesaria para poder abarcar toda la fisonomía humana.

Nosotros, personalmente, mediante la extracción de la suciedad y la materia del grano más o menos infectado, mediante la presión ejercida con dos dedos en torno a la espinilla “terriblemente concreta” de Dalí, perseguimos la solución de una serie de conflictos morales que ni siquiera sabemos plantear y, al mismo tiempo, por el contrario,un placer estético de erupción que se relaciona directamente con el goce que algunos dicen hallar en el trabajo manual, en el esfuerzo industrial. Es completamente inutil. No podemos optar por dotar de moralidad a un ente que prescinde de ella por naturaleza, aunque no hable. Se trata esta de una falsa elección producto de la falsa democracia y su educación en los valores de “me-esfuerzo-para-no-tener-que-esforzarme”. Por eso aprieto y estrujo cada vez con más fuerza.

Se goza, y mucho, al brotar la pus. Esto encuentra una explicación creible remontándonos a la medicina tradicional china, la acupuntura y sus teorías de equilibrio de la energía trastornada. Si un grano irresistiblemente febril y doloroso me sale en el codo o en el lóbulo de la oreja izquierda no tendré más remedio que clavar la uña o axfixiar con la yema del dedo gordo sobre su superficie inflamada para librarme, de la forma más repugnante posible, del trastorno físico, producido tanto por la incidencia de factores externos como internos , que puede desembocar irremediablemente, en rompedoras enfermedades mentales. Aun así, existe gente hoy en día ( 21-01-09) que asegura no haber conversado nunca con la espinilla.

Debate hubo desde la época clásica, casi por casualidad. Platón afirmaba no conocer a la espinilla, ni siquiera de vista, ya que se trataba en aquellos tiempos de un objeto cambiante e infiel, extremadamente ignorante por basarse en la más pura sensibilidad. En el otro lado, El espinario (ver foto), la escultura helenística del joven contemporáneo, se regodea inocentemente, sin noción de la muerte, dando constancia empírica e inequívoca de una discusión que tiene lugar en el impulso, sentados en una silla sin patas en mitad de la M-30. 

Se trata del espacio afectuoso, de la metafísica de rostro humano. No le demos la espalda, ni una sola moneda. Arrójale dos gotas de limón o frótale un diente de ajo crudo para un pensamiento uniforme, desecha así la posibilidad de un número infinito de genitales.

Can we?

Enero 20, 2009 por 624

Ahora mismo, en Washington, DC, hay miles de personas esperando a que Obama sea investido presidente de los EEUU. Están muy ilusionados, y eufóricos. También lo están sus votantes y, por qué no decirlo, medio mundo. Parece ser que este Obama va a cambiarlo, por lo menos ese medio. No sé si recordáis aquella canción de La Cabra Mecánica de hace unos años que sonaba en los anuncios de la ONCE: “no me llames iluso/porque tenga una ilusión…”.

Lo que voy a negar no es que Obama vaya a cambiar el mundo: esto lo admitirán sus seguidores, sea ahora, sea cuando la fiebre pase. Me dispongo a negar que Obama suponga algo más que un cambio superficial. Y digo superficial haciendo referencia a un hecho que ha merecido demasiada atención, para lo que implica en realidad: Obama es negro. Madre mía. Según muchos, esto supondrá una mayor sensibilidad hacia su raza, tradicionalmente oprimida civil y económicamente y, en política exterior, hacia el tercer mundo. Vayamos por partes. De esta afirmación se desprenden dos posibilidades: la primera, que Obama tenga más sensibilidad hacia quienes comparten sus rasgos étnicos y, 2, que Obama tenga una sensibilidad más global, una sensibilidad que cualquiera pediría en cualquier persona de cualquier procedencia, y que, claro está, le haría luchar contra la pobreza y la opresión. En el primero de los casos, Obama sería un hijoputa, igual que si otro mandatario favoreciera más a su propia etnia. En el segundo, no merece especial atención que sea negro, pues se valora que sea receptivo hacia los problemas que a toda buena persona importan.

Pero además, que sea negro (lo cual es discutible; dejémoslo estar) no quiere decir que deje de ser hombre. Y en política todos los hombres, y también las mujeres, tienen cojones. Los cojones sirven para dos cosas: para vaciarlos y para que te los aten. Y, señores y señoras mínimamente enterados de cómo funciona la economía mundial, las cuerdas más gordas y llenas de clavos las tienen los bancos. Los bancos, instituciones financieras de las que todo el mundo cree saber el funcionamiento, pero que mantienen la verdad de su actividad bastante alejada del conocimiento público, no funcionan con votaciones, democracia, urnas, partidos. Los presidentes de las multinacionales son los mismos. Ah, y recordad lo que pasó después de la última gran crisis de la banda: hasta que el gobierno no movió los soldaditos (con excusas inventadas, claro) no se solucionó.

Las dimensiones, Dios, y la energía

Enero 15, 2009 por 624

     Las nuevas o no tan nuevas teorías acerca del espacio-tiempo o de las dimensiones en general discrepan entre sí. ¿Cuántas dimensiones hay? ¿Cuántas temporales y cuántas espaciales? Es una cuestión que queda por resolver, y esperemos que los experimentos del CERN digan algo al respecto. En lo que sí coinciden estas teorías es en lo siguiente: si algo, imaginemos, tridimensional, interfiriera en el mundo de una supuesta vida en 2 dimensiones, estos “seres” percibirían al intruso como algo fantasmal, desprendido de una de sus dimensiones o como algo inédito. Se trataría de un fenómeno paranormal.

     Y Dios, ¿no es eterno? Lo eterno está fuera del tiempo: para Dios no existe pasado ni futuro, sólo un eterno presente. Los fenómenos que se dan en nuestro universo no podrían darse en la eternidad: no se podría caminar, ya que deberían existir dos momentos diferentes, uno antes (posición 1) y otro después (posición 2). Es por esto que Dios, al ser algo ajeno a nuestro universo, y en caso de que existiera, se manifestaría ante nosotros como un fenómeno paranormal. De cualquier forma en que lo haga, no es más que una parte incompleta de algo, o la parte que podemos percibir de ese algo.

     ¿Que Dios ha muerto? Yo lo veo cada día. Una de las propiedades de la energía es que ni se crea ni se destruye, en todo caso se transforma de manera que no se puede aprovechar, o de forma irreversible o inevitable.

     Pues veo a Dios como esta energía, lo veo como una de esas formas que adopta, pero que varía con el tiempo aunque siga siendo lo mismo. Dios ha pasado de ser ese señor por el que había que pasar por este valle de lágrimas, ya que nos abriría las puertas de su reino y viviríamos una eternidad en comunión con él. Básicamente, para el creyente, sigue siendo lo mismo, solo que están más extendidas ideas como las del Opus Dei: que mediante lo cotidiano se puede alcanzar la santidad. ¿Qué viene a ser esto? Asumid vuestro papel en la vida, el papel que Dios os ha dado, porque no hace falta ser cardenal: puedes tener tu premio en “la otra vida” haciendo camas.

     La energía divina se transforma en cualquier cosa que evite asumir que la existencia del hombre no tiene sentido alguno, que tenemos un libro vacío en las narices y que el hombre tiene su principio y su fin; que no es más que otro animal. Toma formas como la “felicidad”, concepto absurdo que consiste en clasificar las cosas como buenas o malas, y apartarse de las últimas. Pues no señor: ya hemos dicho que nada guía nuestro camino por el mundo, ni siquiera el bien o el mal, así que ninguno de los dos es mejor que el otro o nos mostrará la verdad o hará trascendente la existencia.

    También toma formas como el escepticismo, mal entendido, por supuesto. Seguro que mucha gente ha escuchado esa manifestación horrenda de la actitud más penosa de los seres humanos, cobardía pura, despreciable: “Tal vez la mejor respuesta sea no preguntarse por qué”. Fantástico.

     El hedonismo, en la forma en que ha llegado a nuestra sociedad, es otro de los dioses más extendidos. Si la vida es corta y vamos a morir todos, disfrutémosla. ¿Por qué? Si la vida es corta y vamos a morir todos, si no hay nada después de la muerte, ¿por qué es mejor disfrutarla que sufrirla? Nunca nadie me ha dado un argumento correcto que incline la balanza del lado del disfrute (obviamente, basándonos en la concepción de la vida que hemos dado).

     Dios no ha muerto. Dios toma formas inéditas en cada uno de nosotros. Pero eso no significa que Dios sea inmortal: algún día, como a todos, le llegará su momento.

Mitología y sociedad

Enero 13, 2009 por 624

Copio un artículo transcrito por Aidont e ideado por Caballus Erectus, futuro nuevo colaborador:

Hendall, dios nórdico de la vigilancia, mudo por naturaleza, tocaba su trompeta para avisar a las divinidades del comienzo del Raknar Rok. Deidad más longeva, asesino de Loki en heroico combate final. Me compadezco de este tipo, nunca dormía, manteniéndose en vigilia, mirando el horizonte, a la espera de tañir su trompeta y, de una vez, sentirse importante. Ésta era una vida de puta mierda.

Si se trataba del dios de la vigilancia, si todo lo habido y acontecido en el mundo le era familiar, ¿por qué vigilaba con tanto celo la guarida de Odín, destinado a la derrota, dedicado en sus horas a las pajas morales solitarias a salud del universo en toda su extensión? ¿Por qué, pudiendo ver tantas mujeres y diosas en pelotas, especialmente a Freya, divinidad de la belleza, que al tratarse al mismo tiempo de una mortal, también se duchaba, prefirió el deber a la lujuria y las tangencias? Peor era lo de los romanos, que sólo robaban dioses y les cambiaban el nombre.

¿Por qué todo los héroes griegos eran bisexuales a mansalva? Excepto Ulises, que se tiraba a Circe, aunque luego su matrimonio no se resentía.

La hidromiel nórdica, bebida extremadamente dulce y alcohólica, producía el éxtasis de las valquirias en banquetes odinosos junto a los mejores guerreros caídos en combate, entrenándose bebiendo para volver a morir. Lo ciegos que andarían para ver centauros y minotauros.

Esta vida ha perdido su magia, se ha limitado en el estudio y el trabajo. Los hijos ya sólo leen libros, como sus padres. El progenitor muere y su vástago retoma. Volvamos al mito. El hombre necesita el mito, la magia, fantasear la poesía, la necesidad ardiente de exploración e inmersión en esos mundos de ilusión y, ¿por qué no?, retomar aquellas orgías gloriosas al aire libre. Lo divertido que debe ser contemplar las mujeres mecidas al viento, brincando y haciendo sus cosillas… sus cosillas de mujeres… lascivas…

Ahora dicen que el Pentágono ha descubierto un principio de invisibilidad para inocular a sus tropas. Iría a Hollywood para visitar a Jennifer Love Hewitt y sus melones. El único peligro sería que, mientras hiciera el amor con su marido, le dieras por saco, y por ello, sólo por ser invisible, te diese él por saco a ti.

¿Por qué en las películas los meteoritos siempre caen en EEUU, por qué se creen que representan a la Tierra? Los alienígenas quieren hablar con Naciones Unidas, organismo percibido para la organización de juergas internacionales.

Aquí no hay nada de fantasía, a no ser que hablemos de Marco Polo, dictando a su escribano, que dio  a conocer cómo el célebre aventurero exageraba e inventaba la mayoría de sus descubrimientos y vivencias a su voluntad.

A Agamenón no lo mata Brad Pitt haciendo de Aquiles, sino su esposa. Patroclo era su amante, no su primo. Paris cayó por el arco de Filoctetes.

España molaba más antes cuando era Iberia, estructurada por clanes, contínuamente peleando y azotándose entre sí. Los romanos, como primeros grandes capitalistas, aprovecharon estas rencillas para ponernos al servicio de un tipo con una planta en la cabeza.

Si Jesús predicaba asociación, hermandad, cultura, compartir material, el trueque, el change, ¿por qué la Iglesia se organiza jerárquicamente? ¿Qué esconden los archivos ocultos del Vaticano? Opino que las iglesias en las que los sacerdotes se dedican a cantar constituyen un auténtico peligro, están captando demasiados fieles.

Me encantan las respuestas católicas, son reminiscencias del pasado que nos llevan a la máxima primera del animal irracional. Sobre la aurora boreal, los griegos explican cómo Zeus engañó a Hera para que amamantara a Hércules. Al percatarse, apartó su teta y un chorro de la leche materna se derramó sobre la Tierra, formándola. Los cristianos: porque Dios la puso ahí.

En la mitología griega siempre nos quedará una isla de bichos raros, con hechiceras agasajando a cada uno de sus visitantes con sexo y comida.

¡Un poco de retroceso! ¡Nacemos robots para que los ricos puedan vivir y nosotros trabajar!

Mear en la calle, romper la estructura. Eso es la belleza.

La independencia del País Vasco: absurdo.  Si ellos quieren la independencia, nada cambiará, la rutina seguirá su curso.

Antes tenías muchas cosas por hacer. ¿No sería mejor abandonar este camino, seguir otro más complejo, en el que no comerías todos los días, pero ser feliz, aspirar a ser un semi-dios? Lástima que la exploración espacial se encuentre tan abandonada.

Mi generación

Enero 11, 2009 por 624

Mi generación no ha visto flores, porque es la primera generación puramente cinematográfica. Ya nuestros padres han disfrutado del cine desde bien pequeños; varias generaciones lo han hecho. Sin embargo, la nuestra es la primera que ha visto más agua, más plantas, más paisajes, más lugares exóticos o con glamour, en la televisión que en la vida. En nuestra vida la naturaleza no importa, vivimos en la ciudad y quien más tiene un jardín en un chalet o sube al pueblo en verano. Pero la naturaleza ya no es nuestra. Cuando vemos la naturaleza, no nos conmueve como las escenas de cine, como el final de Waterworld, o como La Comarca. Nunca vemos en la vida real el glamour que tiene el Titanic, ni ligamos como en las películas románticas o nos pegamos fiestas a lo American Pie. Pero es lo que hemos vivido, son nuestros referentes. Así, cuando salimos a la calle y hacemos nuestro día a día, este mundo parece muy gris, muy aburrido e insulso. Por eso buscamos estas situaciones idealizadas, y muchas veces somos actores.

Es absurdo seguir llevando la vida a los libros, a las películas, a las canciones. La vida es demasiado aburrida. Hay que crear la vida en el arte y vivirlo. Si no, el mundo seguirá siendo lo que es ahora: un pedazo de tierra y agua lleno de animales.

Aforísimos.

Enero 10, 2009 por 624

La cabeza es la parte del ser humano que más (me) pesa.

No todo en esta vida es blanco o negro: lo que es blanco, es siempre blanco; y lo que es negro, siempre negro. Cualquier disidencia constituye un grave delito de cromatismo.

¿Estamos en 2008? Pues sí que vamos lentos.

¿Para qué, decidme, para qué remendar los errores del pasado? ¿Para qué tomar la decisión correcta, para qué predecir las consecuencias de nada? Eso sólo serviría para ser feliz.

No es trampa el truco.

No felicito los cumpleaños porque si felicitara todo coito sin profiláctico, no tendría tiempo de practicar el coito, con o sin profiláctico.

La belleza siempre está por encima de las lenguas. La lengua, sin embargo, está por encima, dentro, o alrededor de las bellezas.

Por qué odio la democracia

Enero 9, 2009 por 624

El que para Platón fuera el 3er peor sistema de gobierno, en mi ranking arrasa en el nº 1 a mucha distancia de cualquier otro. Y no sólo porque en sí me parezca una mierda, sino por las consecuencias catastróficas que tiene en la sociedad en la que vivo. Me explico.

Ya dijo Marx que toda la superestructura social dependía de la infraestructura. No sólo salta a la vista sino que, además, se observan otras relaciones dentro de la misma superestructura, a saber, la filosofía o ideología general de una población en base a las formas políticas y jurídicas del Estado. Así, en un período de feudalismo era impensable que toda opinión contara lo mismo. Y vino la democracia a repartir sufragio y a que todo gusto valiera, que para gustos colores, cada uno pensamos una cosa, todo es relativo, etc.

¿Qué es la democracia? Todas las opiniones valen lo mismo, pero, amigo, si tu opinión es la más extendida, tienes razón, y puedes mandar sobre los que tengan opiniones minoritarias. Las ideas que merecen el poder no son las más justas, apropiadas, buenas: son las más respaldadas por personas. La democracia se basa en una pura falacia. Y aunque todos fuéramos doctos en el abanico de las ciencias y artes, ahí seguiría la falacia.

En realidad, la frase “todo es relativo” es una contradicción en sí misma, ya que es absoluta. Si todo es relativo, se puede tener una opinión que contradiga ese relativismo: todo puede ser absoluto y relativo a la vez. El huevo dentro de la gallina. O al revés. ¿Digo que existe una verdad absoluta? Pues no, aunque no soy capaz de negarlo. Si no todo es relativo, algo es absoluto. Hay algo que es verdad para todos. ¿Qué es? No lo sé yo, pero sé que la razón es la única forma de descubrir la verdad, y la mentira.

Así que la democracia da el mismo poder al que conoce la verdad que al que sólo conoce la mentira. En un país como éste, que es una invención y donde la inmensa mayoría de su población vive engañada sin conocer su propia historia (incluso la más reciente), la democracia es algo peligroso. Y digo democracia por hacer una generalización incorrecta, porque en España no hay democracia. Y no es que sea “mi gusto”, “para mí”, “según mi opinión”, es que la ciencia política y un mínimo conocimiento de las estructuras políticas españolas permiten demostrarlo.

Un argumento ad hominem es aquel que intenta tachar de incorrectas, falsas o inadecuadas las opiniones o argumentos de otro atacando a esta persona o colectivo, sin centrarse en si verdaderamente el argumento dado era válido y lógico. Está a la orden del día y es una de las falacias más recurridas. Hace unos meses, el presidente del gobierno no-democrático del estado “español” por el Partido no-Socialista, decía que la opinión de los jóvenes catalanes que habían quemado una foto del rey, que su postura ante la monarquía, no podía tenerse en cuenta, porque eran “radicales”. Cuando uno es un radical (que radical viene de raíz, luego cualquier ideología que ataque a las bases del sistema es radical: como lo fuera en su momento el fundador del PSOE, o el propio Zapatero durante el período dictatorial del régimen franquista extendido hasta nuestros días), su opinión no cuenta, esté bien o mal argumentada. Claro que si uno es un demócrata de bien, defensor de Juan Carlos I, de la democracia liberal, del capitalismo y de todas las demás mierdas entre las que vivimos, su opinión valdrá, por supuesto. Y no hará falta una base sólida para defenderla, que la fuerza moral de esos hombres todo lo empapa.

Por eso odio la democracia, porque cualquiera puede decir la barbaridad que sea sin necesidad de respaldarla con argumentos, igual que uno puede votar a quien quiera sin dar explicaciones, sin conocer siquiera las bases ideológicas de su partido, su historia o del país entero. Porque la cultura, al convertirse en una cuestión de gustos, queda a voluntad de las masas desinformadas. O sobreinformadas. Es otro punto a tratar: las tecnologías han provocado una proliferación masiva de información desde todos los ángulos. Así, en la débil personalidad del ser humano miedoso sólo se crea escepticismo (hay tantas versiones y opiniones que yo no me creo nada) y falta de sensibilidad (como la información es tan engañosa, la noticia sobre un genocidio no me produce gran conmoción). Porque tengo que aguantar que catetos me digan lo que tengo que hacer, que una bestia descerebrada dirija centros educativos, empresas, países. Y que luego la gente, en la calle, los mandados y puteados por toda la jerarquía oligofrénica, no sean nada mejores. Menos mal que opiniones hay de todo tipo, porque poder, sólo hay uno.